Este verano hemos estado de viaje en Indonesia, concretamente en Java y Bali.
Pero este año decidí que quería dibujar en mi viaje, que iba a dedicar un tiempo en nuestras escapadas a hacer dibujos rápidos de lo que veíamos y aquí te quiero contar mi experiencia.

Borobudur

A Borobudur le quiero dedicar estas primeras palabras porque fue el lugar dónde empecé mi “travel sketchbook” y dónde me encontré un pequeño problema: ¡No me dejaron pintar con acuarela!

Borobudur es el templo budista más grande del mundo, es increíblemente bonito y lo tienen super bien cuidado. Hasta tal punto que un vigilante me estaba observando mientras dibujada, detrás de mi, en silencio.

Actuó en cuanto saqué las acuarelas temiendo que manchase el suelo así que me prohibió usarlas.

La verdad que me quede un poco alucinada pero son esos pequeños detalles los que hacen que el lugar esté tan bien cuidado.

La sensación de estar dibujando en directo

Desde luego lo más maravillosos es la sensación de estar dibujando un lugar en directo. Mucho más emocionante que tomar un dibujo de referencia.


Ahora, cuando miro el cuaderno, recuerdo ese momento como si estuviera allí mismo y parece que el dibujo tenga plasmado el olor, el sonido y el ambiente.

Los dibujos tienen más alma.

Cosas curiosas

Hay mucha gente a la que le llama la atención ver a alguien dibujando y no tienen ningún reparo en acercarse. Esto a mi me da un poco de vergüenza pero  cuando estás muy metida en el dibujo hay momentos en los que ni te das cuenta.

He sido retratada por las cámaras de chinos y japoneses, observada por niños curiosos y dibujar da pie a hablar con gente que te pregunta que estás haciendo y te comentan cuanto les gusta verte dibujar.

Momentos incómodos

Para mi lo más incómodo ha sido el no tener suficiente tiempo, principalmente cuando hemos dependido de algún chófer o guía. Finalmente tienes que decidir entre ver cosas o pararte a dibujar.
Desde luego para hacer sketching no ha sido muy acertado depender de otras personas para moverse. Me quedé con muchas ganas de dibujar el Monte Bromo en directo. Si que me dio tiempo a plasmar el amanecer pero me tuve que quitar el mono de dibujar el Monte Bromo usando una fotografía en casa.

Me ha encantado este experiencia, me ha animado a dibujar más. Estoy descubriendo las acuarelas que eran una técnica que no usaba y dominaba poco y día tras día me está gustando más. Creo que he descubierto un nuevo mundo con algo que me encanta y ya solo tengo ganas de viajar y hacer más escapadas, no solo para conocer nuevos lugares y culturas si no también para plasmarlos en mi cuadernos.

 

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