Son las 7 de la mañana cuando escribo esto, en el tren, desde mi móvil.

Es de noche y cuando he salido de casa me he encontrado con una gran luna llena, cuando digo gran me refiero a que estaba enorme, y muy brillante.

No soy una de esas personas que viven su vida entorno a los ciclos lunares aunque debo confesar que me crea mogollón de curiosidad.

Lo cierto es que cuando veo la luna así de bonita llegan a mi todas las dudas y miedos existencialistas. No me preguntes porqué. Creo que es un poco irracional.

La cosa es que iba caminando iluminada por la luna y mi cabeza me ha dicho: “Vivimos para sentir”

¿Por que si no? Todas las acciones de tu vida van acompañadas de un sentimiento. Algunos son negativos, otros positivos y, a veces, una mezcla aparentemente absurda de los dos.

Por ejemplo, vas a correr durante una hora y llega un momento que ya no puedes más, te sientes cansada, crees que no podrás dar una zancada más. Te sientes mal. Pero sigues porque sabes que si cumples tu objetivo sentirás superación, constancia, relax. Acabas sintiéndote bien. ¿Será necesario pasarlo un poco mal para apreciar el sentirse bien? Quizá esto va un poco relacionado con el dicho “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”

El caso es que siempre buscamos cómo sentirnos bien y cuando no lo conseguimos aún nos sentimos peor, como si sentirse mal no fuese normal.

Sentirse mal es normal. A veces nos sentimos mal todas las personas de este mundo.

Quizá lo que no sea normal es sentirse siempre mal, igual que tampoco es normal sentirse siempre bien.

Hay cosas que nos hacen sentir mal y las evitamos y perseguimos las que nos hacen sentir bien.

Hay algunas a las que se les da mucho valor y que son aquellas en las que te sientes bien cuando intentas poner solución a algo que te hace sentir mal.

Ejemplo: Ir a comprar al super con bolsas de tela porque has recibido la información de que los océanos se están ahogando en plásticos.

O hacer un voluntariado en el que ayudas a personas necesitadas.

Por otro lado está el ocio. ¿Te has dado cuenta que es una de las cosas que pagamos más caras en el mundo?

Conciertos, videojuegos, obras de arte y entradas a museos, deporte, cine, teatro, viajes…

Y esas personas que hacen el ocio posible: artistas, cantantes, directores de cine, actores, deportistas de élite… ¿Porque están más valorados que otros servicios aparentemente más importantes como los médicos, bomberos o policía?

Porque el ocio es imprescindible en la vida.

Porque, ponerte una canción hace que el trayecto al trabajo sea más entretenido, leer un libro te hace volar la imaginación, pintar o dibujar te hacen vivir en el presente, gritar goool  hace estallar la adrenalina…

No sé que hay en el más allá, si es que hay algo, pero estoy segura que lo único que podemos llevarnos de nuestra existencia es la existencia misma y eso son experiencias y sentimientos. Con esta información cada uno puede hacer lo que más le plazca pero, como ser viviente que soy, prefiero las buenas sensaciones y, ojalá que sean las predominantes en mi existencia.

 

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